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Libro
Este libro no es una novela, ni ciencia-ficción.
Esta investigación demuestra que lo que conocemos como "la conquista de Mexico-Tenochtitlan" NO habría sido porque los vencedores, es decir, Cortés y las huestes que lo acompañaban, ganaron la guerra por "ser mejores estrategas", por tener "mayor capacidad militar" o por el imprevisto resultado de otro tipo de circunstancias fortuitas.
Derivado de la evidencia que muestro en esta obra, lo anterior NO HABRÍA SIDO ASÍ; sino que este episodio histórico, que abrió la conquista y colonización de América continental y que cambió el DESTINO del mundo, puede explicarse de forma sorprendente bajo los prismas ontológicos del CALENDARIO NAHUA/MEXICA, el cual está basado principalmente en tercenas, es decir cronosegmentos de 13 días.
Esta investigación demuestra que lo que conocemos como "la conquista de Mexico-Tenochtitlan" NO habría sido porque los vencedores, es decir, Cortés y las huestes que lo acompañaban, ganaron la guerra por "ser mejores estrategas", por tener "mayor capacidad militar" o por el imprevisto resultado de otro tipo de circunstancias fortuitas.
Derivado de la evidencia que muestro en esta obra, lo anterior NO HABRÍA SIDO ASÍ; sino que este episodio histórico, que abrió la conquista y colonización de América continental y que cambió el DESTINO del mundo, puede explicarse de forma sorprendente bajo los prismas ontológicos del CALENDARIO NAHUA/MEXICA, el cual está basado principalmente en tercenas, es decir cronosegmentos de 13 días.
Para quienes no estén familiarizados con los antiguos mecanismos calendáricos de México, debo hacer notar que no solo sirven para cuantificar y contar los días transcurridos; sino que son, en su conjunto, toda una herramienta ontológica concebida para usar las propiedades CUALITATIVAS del tiempo, para el desarrollo del ser, y por extensión, de la sociedad.
El libro aporta las evidencias que demuestran que la caída de Ciudad de Tenochtitlan fue PLANIFICADA, bajo las premisas del calendario y las alineaciones arqueoastronómicas solares asociadas, para ser entregada EN EL MOMENTO Y DÍA ESPECÍFICO, calculado desde tiempo atrás; y que la fecha escogida para esta transición, el 13 de agosto de 1521, se inserta perfectamente dentro de la cronometría y la religiosidad astronómica del antiguo México.
Esto rompería el estigma de pueblo vencido por un puñado de "superhombres" que como mexicanos nos ha seguido por estos cinco siglos; pues demuestra que el control de muchas de las acciones que concluyeron con la caída de Tenochtitlan, estuvieron DEL LADO NATIVO, y que Cortés, Motecuhzoma, Cuitlahua y Cuauhtémoc fueron los actores protagónicos de una gran obra calendárica que fue escrita mucho antes que ellos nacieran. En otras palabras, y de acuerdo a la evidencia mostrada, la ciudad fue DELIBERADAMENTE ENTREGADA en el momento justo en que debía hacerse, porque había llegado la conclusión de un gran ciclo de tiempo, y porque su DESTINO ya estaba marcado en el calendario.
Las posibles implicaciones históricas de estas evidencias son muy amplias, e incluso podrían extenderse hasta los terrenos de la filosofía y de la ciencia moderna, pues abre la puerta a hacerse preguntas de los porqué de estas increíbles sincronizaciones entre las profecías nativas que anunciaban el regreso de Quetzalcóatl, la astronomía y las acciones humanas, conscientes o no, pues algunos de los eventos en el discurso histórico de este episodio, ocurrido entre 1519 y 1521, más que mostrarse planeados por sus protagonistas, parecen ser producto de "imposibles casualidades" o, como alguien me sugirió un día, quizá planeados por la misma "providencia" y que podrían invitar a repensar la existencia, o no, del libre albedrío.
En fin, sea el mismo lector quien saque sus propias conclusiones sobre las decenas de fechas históricas analizadas y cientos de cálculos que soportan todas las evidencias.
GUILLERMO MARÍN RUIZ : COMENTARIO AL LIBRO
El camino de la descolonización, inicia con desaprender lo que nos ha impuesto el sistema neocolonial en la educación académica y a través de la multimedia. El trabajo que hoy nos entrega César Morlán, cumple cabalmente con este principio. Rompe los esquemas y nos propone una novedosa forma de interpretar la historia, y esta es, a través de la calendárica anahuaca.
A nadie se le había ocurrido analizar desde el saber anahuaca el drama de la invasión española. Y esta sabiduría anahuaca está sustentada en la astronomía, las matemáticas y la calendárica. Si en algo se caracterizaron nuestros sapientes antepasados fue en enfocar por milenios su ingenio para construir el riguroso, exacto y al mismo tiempo sencillo universo matemático, con la invención del cero antes que la civilización egipcia, y crear la primera calculadora del mundo conocida como Nepohualtzizin, instrumento que permitió expresar en números el lenguaje del universo. Los abuelos en los Tollan a través de la arquitectura y las tres dimensiones del espacio, armonizaron la cuarta dimensión en sus construcciones, que fue el tiempo.
No podía ser de otra forma; la calendárica ancestral viene de la observación rigurosa, razonada, sistematizada y documentada, que hicieron nuestros abuelos diariamente a lo largo de siglos, lo que permitió la construcción de miles de Tollan a lo largo de todo el Cem Anáhuac. Ninguna otra civilización ancestral construyó más observatorios que los anahuacas, y toda esta arquitectura estaba edificada con precisión matemática, a través de la inflexible observación astronómica. Es justamente de esta maravilla humana que es posible la creación exacta de los cinco calendarios anahuacas.
Toda esta sabiduría se puede sintetizar diciendo, que los viejos abuelos conocían a la perfección la mecánica celeste y por ello entendían no solo que todo es cíclico y que todo está en movimiento, pero, sobre todo, que la fuente de ese movimiento son los arcanos de la energía. Esto nos presenta un escenario descolonizado y verdaderamente desconcertante para la visión eurocéntrica del mundo y la vida.
Todo nos hace suponer que los sabios toltecas (maestros de la sabiduría y la ciencia), conocían desde muchos siglos antes de la era común, lo que hoy empezamos a nombrar como física cuántica. Que el mundo antiguo no fue “primitivo” y que es posible que en otros “soles”, el avance de la sabiduría y la ciencia llegaron a estadios hoy insospechados, para nuestra básica percepción del mundo y la energía.
En pocas palabras, es posible que los viejos abuelos, no solo del Anáhuac, sino de otras civilizaciones ancestrales, tuvieran el conocimiento del futuro. Si esto es así, la historia humana debe ser revisada y reconstruida. El ser humano solo sería un simple actor en una obra ya determinada por fuerzas superiores que estarían por encima de lo humano. Esto haría añicos nuestra importancia personal y nuestro ego caería estrepitosamente, al darnos cuenta de que no existe la autodeterminación y el libre albedrío.
El mismo autor, al final del texto, se hace preguntas lógicas y necesarias e invita a cada lector a que las responda. El texto, por fortuna, deja más preguntas y dudas que respuestas, y eso es otro de sus méritos. Se podrá estar en desacuerdo con lo planteado, pero, a fin de cuentas, ahí están, inobjetables y fríos, las fechas y los números.
Guillermo Marín Ruíz
Oaxaca, México a 12 de Febrero del 2020.¿Qué descubrirá al leer este el libro?
1) Que Hernán Cortés salió de Cuba rumbo a la Conquista de México, justo 260 días después de un tránsito de Venus frente al Sol. (260 días es la duración completa del Tonalpohualli, la sagrada cuenta de los destinos mexica)
2) Que Hernán Cortés pisa por primera vez territorio del actual México exactamente el día que dio inicio el año nativo 1-Caña, año en que las profecías anunciaban el regreso de Quetzalcóatl.
3) Que Hernán Cortés pisa por primera vez territorio continental en el tonalli 1-Cipactli, inicio del tonalpohualli, y además era el día del equinoccio temporal.
4) Que Desde la primer escaramuza militar, hasta la caída de Tenochtitlan, hay 885 días. Esta cifra se puede dividir en números importantes de la cronología nahua, de la siguiente forma: 260+365+260.
5) Que Motecuhzoma muere 260 días después de que Cortés sale de Tlaxcallan, ya rumbo a Tenochtitlan.
6) Que Cuitlahua muere 260 días antes de la entrega de Tenochtitlan.
7) Que Cuauhtémoc entrega Tenochtitlan justo a la mitad del año 3 Calli, día ordinal 182, y en el día ordinal 105 del Tonalpohualli. (simetría temporal)
.......Además de muchos datos calendáricos más que nos obligan a preguntarnos el porqué de estas coincidencias y replantear la forma de entender los sucesos históricos de la conquista de Tenochtitlan.
